Cada proyecto de mobiliario modular arranca con una conversación sobre el espacio real: metros disponibles, tipo de tránsito, frecuencia de limpieza y quién va a usar los asientos. A partir de ahí definimos el orden de trabajo y los tiempos de respuesta para que no haya sorpresas a mitad de camino.
Paso 1
Relevamiento del espacio y del uso
Antes de proponer módulos, pufs o mesas lúdicas, revisamos planos o fotos de la sala. Nos interesa saber si es una recepción de paso rápido, una sala de espera larga o un rincón de descanso colaborativo. De ahí salen las medidas, la cantidad de plazas y el tipo de tapizado que aguanta el uso diario sin perder forma.
Paso 2
Propuesta de composición y materiales
Con el relevamiento hecho, armamos una propuesta con las piezas que encajan: módulos alineables, pufs desmontables, mesas bajas con organizador. Indicamos materiales, acabados y combinación de tonos (arena, blanco roto, mostaza) para que el conjunto funcione con el interiorismo existente y no quede como un parche.
Paso 3
Confirmación y coordinación de entrega
Una vez aprobada la composición, coordinamos plazos y logística hacia la dirección indicada. Confirmamos cantidades, embalaje y condiciones de acceso al edificio. Cualquier ajuste de última hora se resuelve antes de que el pedido salga, no después.
Paso 4
Instalación y puesta en uso
La instalación es simple porque el mobiliario está pensado para montarse sin obra. Acomodamos las piezas, verificamos estabilidad y dejamos indicaciones básicas de limpieza: paño húmedo, productos de uso comercial, sin solventes agresivos sobre el tapizado técnico.
Paso 5
Seguimiento y reposición
Después de la entrega queda abierta la posibilidad de reponer cojines, tapizados o sumar módulos si el espacio cambia de función. No es un cierre, es el inicio de una relación de mantenimiento a largo plazo.